lunes, 5 de enero de 2015

QUIERO VOLVER A SENTIR LA PRIMERA VEZ DE TODO...

Nada es nunca como la primera vez.
Nada es tan bueno como la primera vez, como en las películas, así es la vida.

Quiero volver a sentir lo que sentí todas las primeras veces que fui feliz.

Quiero volver a sentir lo que sentí cuando vi a mi mamá ir por mí al kínder mi primer día de clases.

Quiero volver a sentir lo que sentí  las navidades cuando era niña y a las 12 me daban regalos.

Quiero volver a sentir lo que sentí cuando mis padres me regalaron a mi primer perrita: Navidad era su nombre.

Quiero volver a sentir lo que sentí la primera vez que jugué al banco con mis hermanos.

Quiero volver a sentir lo que sentí la primera vez que me subí a unos patines y que pude patinar sin caerme.

Quiero volver a sentir lo que sentí cuando gané una medalla en las mini olimpiadas de la primaria.

Quiero volver a sentir lo que sentí cuando finalmente alguien se quiso sentar conmigo a la hora del recreo.

Quiero volver a sentir lo que sentí cuando alguien me dijo que yo le gustaba, por primera vez.

Quiero volver a sentir lo que sentí la primera vez que fui a una fiesta con mi noviecito de primaria.

Quiero volver a sentir lo que sentí cuando mi papá me llevó a comprar ropa para la secundaria y por primera vez, yo la pude elegir.

Quiero sentir lo que sentí la primera vez que vi a mis papás abrazarse por amor, no por compromiso.

Quiero sentir lo que sentí la primera vez que canté ante un público que pagó un boleto para verme, aunque fueran solo mi familia y amigos.

Quiero sentir lo que sentí la primera vez que me enamoré de alguien y que ese alguien se enamoró también de mí.

Quiero sentir lo que sentí la primera vez que me subí a un avión sola, yendo a un lugar que desconocía.

Quiero volver a sentir lo que sentí la primera vez que encontré una dirección que buscaba, después de horas de caminar, en una ciudad y país que nunca había visitado antes.

Quiero volver a sentir lo que sentí comer por primera vez, después de 3 días de no tener dinero para comprar algo, lo que fuera, en la estúpida ciudad de Paris.

Quiero volver a sentir lo que sentí la primera vez que hablé con un extraño, y que duramos horas platicando, a pesar de que nos comunicábamos con señas, porque no hablábamos el mismo idioma.

Quiero volver a sentir lo que sentí cuando un compañero de hostal me dijo: “A ti nunca se te cierra el mundo, ¿verdad?” Cuando me vio lavar el único par de calcetines que llevaba para mi viaje de dos meses todas las noches.

Quiero volver a sentir lo que sentí cuando regresé a México y vi a mis padres, después de meses sin verlos.

Quiero volver a sentir lo que sentí la primera vez que armé sola una casa de campaña.

Quiero volver a sentir lo que sentí la primera vez que acampé en la playa.

Quiero volver a sentir lo que sentí la primera vez que escuché a mi banda favorita tocar en vivo, en un festival lejano, sin dinero, sin agua, pero con muchas ganas de cantar.

Quiero volver a sentir lo que sentí la primera vez que manejé un auto standard y no se me apagó.

Quiero, por favor quiero, volver a sentir lo que sentí cuando terminé la universidad y vi cómo mi papá, el fuerte, el recio, lloró al verme recibir mi diploma, disfrazada de toga y birrete.

Quiero sentir lo que sentí cuando fui a ver a Bjork y la escuché cantar “Army of me” en vivo, para mí, aunque hubiera miles de personas en el público.

Quiero sentir lo que sentí cuando decidí irme a vivir a otro país sola, sin nadie, completamente sola.

Quiero sentir lo que sentí cuando todos me despedían en el aeropuerto, “Adiós Tani”… Y uno pensando que le irá excelente, con la panza caliente y revuelta pero de emoción.

Quiero volver a sentir lo que sentí al llegar esa noche a la ciudad lejana y saber que todo comenzaba desde cero.

Quiero volver a sentir lo que sentí al hacer mi primer amigo en un lugar donde sentía estaba completamente sola.

Quiero volver a sentir lo que sentí cuando conseguí trabajo por mis propios medios, con mi inglés roto.

Quiero volver a sentir lo que sentí cuando me di cuenta que finalmente había aprendido a usar una máquina de café semi-automática; sentir la alegría de saber que ya podía espumar la leche sola, que no se me cortaba, que mi oído había aprendido, finalmente a escuchar cuando los lácteos hablan y te dicen "para ya".

Quiero volver a sentir lo que sentí aquella vez que caminé a través de un bosque sola, escuchando Hand in my pocket de Alanis Morissette, solo para llegar a mi casa porque ya era muy tarde para que pasara el tren. 

Quiero sentir lo que sentí la primera vez que aprendí perfectamente qué rutas de camión tomar para llegar a mi destino, el que fuese. 

Quiero sentir lo que sentí la primera vez que alguien, de la nada, me ayudó a entender un mapa extendido a la mitad de la calle. 

Quiero sentir lo que sentí la primera vez que encontré un cuarto qué rentar, entre dos japoneses que me habían salvado la vida, porque al día siguiente se vencía el contrato de mi primer "casa" = sótano. 

Quiero sentir lo que sentí la primera vez que me pagaron un sueldo que me permitía pagar la casa en la que había elegido vivir.

Quiero sentir lo que sentí la primera vez que conocí al hombre con el que decidí vivir durante 2 años. 

Quiero sentir lo que sentí la primera vez que un hombre al que amaba me llevaba mi café favorito a la cama, sin pedírselo. 

Quiero sentir lo que sentí la primera vez que nos fuimos él y yo a beber solos y que de verdad escuchó con atención toda la historia de la segunda guerra mundial que yo quería contarle a alguien.

Quiero sentir lo que sentí la primera vez que, sin pedirlo, me ofrecieron trabajo y me contrataron en mi tienda de ropa vintage favorita. 

Quiero sentir lo que sentí cuando yo esperaba a mi familia entera en el aeropuerto, porque me visitarían en Navidad.

Quiero sentir lo que sentí la primera vez que vi la nieve sobre el pico de una altísima montaña, mientras yo iba en el tren, llorando por verla. 

Quiero sentir lo que sentí la primera vez que la nieve cayó sobre mí, tanta emoción que no me importó salir sin abrigo a recibirla gritando en un español que nadie entendía, con la voz entrecortada. 

Quiero sentir lo que sentí la primera vez que alguien me pidió perdón y que yo verdaderamente lo perdoné. 

Quiero sentir lo que sentí cuando yo pedí perdón y fui perdonada. 

Quiero sentir todos los días de mi vida, lo rico que es besar por primera vez a alguien que te gusta cómo besa y después comenzar a amarlo. 

Quiero volver a sentir lo que sentí la primera vez que me enamoré realmente de alguien y que estuve dispuesta a vivir con esa persona cosas que nos harían daño mutuamente, pero que ambos acordamos vivir, porque estar separados era mucho más doloroso. 

Quiero volver a sentir lo que sentí la primera vez que vi a un oficial de migración y no me preguntó por mi permiso de trabajo. 

Quiero sentir lo que sentí la primera vez que ayudé a alguien realmente sin esperar nada a cambio, ni una paga, ni una sonrisa, ni un gracias. 

Quiero sentir lo que sentí la primera vez que hice una compra por internet y no fue un scam. 

Quiero sentir lo que sentí la primera vez que me senté en la playa sobre unos inmensos troncos tirados sobre la arena, en completa soledad, sin música qué escuchar más que las pequeñitas olas reventar; esa primera vez que supe que en la playa se puede sentir frío, mucho frío, y que abrigada hasta los ojos, me tomaba un café latte hirviendo mientras fumaba un cigarro, sola, sin miedo a escuchar a mi mente. 

Quiero sentir lo que sentí la primera vez que me subí a un ferrie y miré desde cubierta, que estaba en medio de la nada, una nada profunda que si me tragaba me moría, pero saberse a salvo. 

Quiero sentir lo que sentí la primera vez que dormí abrazada de alguien a quien yo amaba. 

Quiero volver a sentir lo que sentí la primera vez que decoré una casa a mi completo gusto. 

Quiero volver a sentir lo que sentí al escuchar a Yann Tiersen por primera vez. 

Quiero volver a sentir lo que sentí cuando leí el primer poema que me hizo saber que había más gente en el mundo que sentía lo que yo. 

Quiero volver a sentir lo que sentí cuando, después de caminar mucho y estar muy cansada, llegué a una playa en medio del bosque, sin palmeras, solo pinos, al lado de una de las mejores amigas que he tenido, mientras bebíamos una pachita de ron Sailor Jerry mezclada con coca-cola caliente en conos de papel desechables, que se deshacían en nuestras manos, pero la plática era tan buena que ninguna quería pararse a buscar vasos reales. 

Quiero sentir lo que sentí la primera vez que bailé y no tuve pena de hacerlo. 

Quiero sentir lo que sentí la primera vez que canté en un karaoke y la gente aplaudió aunque me saliera de tono. 

Quiero sentir lo que sentí la primera vez que alguien me dijo "I love you" y supe que se puede amar en todos los idiomas. 

Quiero sentir lo que sentí la primera vez que fui sola a un bar a escribir y acepté que la idea de que ser escritor no significa tener un libro publicado. 

Quiero sentir lo que sentí la primera vez que fui al cine a ver una película sin subtítulos y supe que no los necesitaba. 

Quiero sentir lo que sentí la primera vez que alguien me dijo "A mí también me ha pasado" y nos volvíamos hermanos no de sangre, sino de algo más importante: de sentimientos.

Quiero sentir lo que sentí la primera vez que pensé que mi vida era plena, que no necesitaba nada más. 

Quiero sentir lo que sentí cuando aprendí a hacer salsa con jitomates raros y me quedó buena. 

Quiero sentir lo que sentó cuando encontré aquella tienda en la que vendían salsa valentina, sin importar el precio. 

Quiero volver a sentir lo que sentí cuando me hice mi primer tatuaje. 

Quiero volver a sentir el alivió y felicidad de saber que la persona de la aduana, encargada de revisar tu pasaporte al salir, estuvo tan distraído que no se fijó que mi visa había expirado. 

Quiero volver a sentir lo que sentí la primera vez que fui a Disneylandia, que al entrar había música instrumental de sus películas por todos lados.

Quiero volver a sentir lo que sentí cuando me subí a Space Mountain por primera vez, y que no volví a sentir nunca, aunque inmediatamente después me subí de nuevo. 

Quiero volver a sentir la felicidad de dormir sabiendo que tienes a tus padres y hermanos a solo unos cuantos pasos de distancia. 

Quiero volver a sentir ese coctel de felicidad que se desata en el cerebro cuando sabes que volverá a ver a la persona que amas, que incluso cambió de país por tí. 

Quiero volver a sentir la plenitud de reencontrarte con alguien que creías perdido, y que amabas tanto que su ausencia dolía, aunque no te dieras cuenta. 

Quiero volver a sentir lo que sentí la primera vez que bajé de peso y me quedaron unos pantalones talla 2. 

Quiero volver a sentir lo que sentí la primera vez que me vi en un espejo y me gustó lo que veía. 

Quiero volver a sentir lo que sentí cuando mis pies estaban congelándose y pude llegar hasta un lugar calientito a confortarlos. 

Quiero volver a sentir lo que sentí aquella vez que todos en familia estábamos en un lugar para esquiar, metidos en un café, tomando chocolate caliente, platicando de babosadas y riéndonos, sentados unos sobre otros porque no había sillas para todos. 

Quiero volver a sentir lo que sentí cuando Rabia llegó a mi vida, cuando tenía tan pocas semanas de vida que yo tenía que alimentarla con un biberón; esa felicidad que sentí cuando la vi con sus patitas abrazar la mamila mientras bebía leche. 

Quiero volver a sentir la dicha que sentí la primera vez que Rabia respondió por su nombre, se acercó a mis piernas e intento alcanzarme con sus patitas delanteras. 

Quiero volver a sentir lo que sentí cuando ella dormía a mi lado y ponía su carita sobre mis brazos, que si yo los quitaba, ella buscaba ponerse de nueva ahí. 

Quiero volver a sentir la primera vez que Rocky me hizo sentir que me quería, a pesar de no ser la primera que lo adoptó. 

Quiero volver a sentir lo que sentí la primera vez que vi a Chilco amar a mi hermano. 

Quiero volver a sentir lo que sentí cuando Negra llegó a casa de mis padres, con su patita maltratada, toda coja, buscando amor con su mirada y que después de darle de comer, jamás se me despegaría. 

Quiero volver a sentir lo que sentí cuando encontramos a Chipi en la calle, tan pequeñita, tan juguetona, brincando a media calle, sin que le preocupara que vinieran carros; quiero sentir lo que sentí aquella vez que corrió hacia nosotros y entró a nuestra manada. 

Quiero volver a sentir lo que sentí la primera vez que supe que tener 5 perros es mejor que tener cualquier antidepresivo. 
También quiero sentir lo que sentí la primera vez que después de estar deprimida durante meses, supieron qué tenía, comencé un tratamiento, y mejoré. Ese sentimiento no ha vuelto desde entonces. 

Quiero volver a sentir lo que sentí la primera vez que alguien estuvo dispuesto a pagarme por lo que más me gusta hacer: escribir. 

Quiero volver a sentir lo que sentí la primera vez que alguien me invitó a dar una conferencia gratis. 

Quiero volver a sentir lo que sentí la primera vez que alguien me invitó a dar una conferencia pagada. 

Quiero sentir de nuevo lo que sentí en mi examen profesional, mientras exponía mi tesis frente a maestros, sinodales y familia. Ver que muchos de ellos lloraron al escucharme, porque todo se trataba de mi experiencia viviendo en soledad, como una inmigrante ilegal. 

Quiero sentir lo que sentí cuando fui a recoger mi cédula profesional y mi título, estaba tan feliz que lloré frente a una secretaria que ni se inmutó. 

Quiero sentir lo que sentí la primera vez que me volví a enamorar, aunque creí que nunca más lo haría. 

Quiero volver a sentir cuando mi nuevo amor me dijo que también me amaba. 

Quiero volver a sentir lo que sentí la primera vez que vi mi actual casa, toda destruida, sabiendo que podría dejarla increíble. 

Quiero volver a sentir lo que sentí la primera vez que me vi reflejada en el espejo de la que sería mi nueva casa y supe que sería mi cuarto, mi baño, mi espacio por un largo rato, aunque aún ni habíamos firmado contrato o hablado con os dueños. 

Quiero volver a sentir lo que sentí cuando creí, por primera vez, que era feliz. 
Quiero volver a ser feliz. 

Quiero volver a ser feliz… Quiero volver a ser por primera vez feliz. 

1 comentario:

  1. ¡Excelente! Me encantó, me sentí tan identificada con muchas cosas, nos parecemos mucho... Gracias por compartir, sigue haciéndolo... ♥

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